Un Sonido de Rosh Hashana (Cuento)

12 sept. 2012

Debo ser honesto con mis lectores, la historia que estoy por contar es poco creíble para aquellas personas que no creen en cosas como estas, por lo que están autorizados a tomarlo como un cuento fantástico. Para aquellos que si creemos, puede ser una historia totalmente natural.

Javier decidió ir al templo por la celebración de Rosh Hashana (Año nuevo judío) después de diez años. Fue simplemente porque había tenido un raro sueño relacionado a la festividad y sintió la necesidad de ir. Llegó temprano por la mañana. Se sentó y escuchó al rabino durante toda la ceremonia (No entendió demasiado, no escuchaba hebreo hacía mucho tiempo). Luego llegó el momento del toque del Shofar.

Quiero volver a insistir en lo que les dije al principio, prefiero que estén advertidos.
Lo cierto es que al escuchar el sonido que salió de aquel cuerno el tiempo se detuvo. Todo a su alrededor estaba paralizado, incluso él. Por más que lo intentó, no pudo moverse.

El sonido fue ingresando por sus oídos y sintió todo su recorrido hasta llegar a su corazón. De ser un simple ruido parecido al de una corneta, se transformó primero en el llanto de un bebe, después en murmullos, enseguida en palabras hasta transformarse en frases, que provocaron que su corazón latiera con más fuerza. Era el único músculo que no estaba detenido en ese agujero de tiempo. No escuchaba nada en sus oídos, solo en el corazón.

Una vez que escuchó el mensaje, comenzó el efecto contrario, palabras sueltas, murmullos, llanto de bebe hasta ser un ruido de corneta nuevamente saliendo por sus orejas y dirigiéndose hacía el Shofar. El tiempo volvió a avanzar y él se encontró envuelto en un llanto propio producto de la emoción.
Nunca más faltó al templo en Rosh Hashana o Yom Kipur (Día del Perdón) buscando entre otras cosas volver a vivir esa experiencia.

Para los que sí creemos, sabemos que es una historia totalmente normal.
Ustedes me preguntarán si sé que decía ese mensaje, y la verdad es que no, eso no lo sé y solo Javier lo sabrá. Pero de lo que si estoy seguro y puedo decirles, amigos lectores que tomaron esta historia como un cuento fantástico, es que pueden acercarse a oír el Shofar. Cuando suene dejen que el sonido ingrese por sus oídos, permitan que llegue a su corazón y además de escucharlo, intenten sentirlo, ahí entonces recibirán su propio mensaje.

Gastón Bahar (Barchu)
Boguer

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